Nina Energy Limited es una empresa ecuatoriana fundada en 2021, especializada en tecnologías de remoción de carbono y bioenergía. Diseña y fabrica sistemas de conversión termoquímica que transforman biomasa residual en biochar certificado y energía térmica renovable. Opera una planta de pirólisis continua en Cotopaxi y desarrolla proyectos en Ecuador y Latinoamérica.
El carbono negativo describe procesos que retiran de la atmósfera más CO₂ del que emiten. Nina Energy trabaja bajo este principio mediante la pirólisis de biomasa residual forestal: el proceso convierte residuos de madera en biochar, una forma estable de carbono que, al aplicarse al suelo, permanece sin degradarse durante períodos prolongados.
Para que una remoción de carbono sea contabilizable, el balance neto debe ser cuantificado y verificado por un tercero independiente. Nina Energy desarrolla su proyecto bajo la metodología Isometric BiCRS v1.2, un estándar que exige medición del ciclo de vida completo y ajusta las remociones según la durabilidad del carbono almacenado.
El biochar es un material sólido rico en carbono que se obtiene al calentar biomasa en ausencia de oxígeno, un proceso llamado pirólisis. A diferencia de la combustión, la pirólisis no quema la biomasa: reorganiza su carbono en una estructura estable y altamente porosa.
Nina Energy produce biochar en su planta de pirólisis continua en Cotopaxi, a partir de residuos forestales de plantaciones certificadas FSC. El proceso incluye preparación de la biomasa, pirólisis controlada, análisis de calidad y empaque. El biochar resultante está certificado bajo el European Biochar Certificate (EBC), y el proyecto de remoción de carbono se desarrolla bajo la metodología Isometric BiCRS v1.2.
El biochar actúa principalmente como un acondicionador de suelo. Su estructura porosa aumenta la capacidad del suelo para retener agua y nutrientes, y ofrece un hábitat estable para la vida microbiana. A diferencia de un fertilizante, el biochar no aporta nutrientes por sí mismo: mejora las condiciones para que los nutrientes disponibles se aprovechen mejor y permanezcan en la zona radicular.
Los resultados dependen del tipo de suelo, el cultivo y la dosis aplicada. En Nina Energy evaluamos cada caso antes de recomendar una aplicación.
No es recomendable. El biochar recién producido es altamente poroso y, aplicado sin preparación previa, absorbe agua y nutrientes del suelo, dejándolos temporalmente menos disponibles para las plantas. Por eso debe activarse antes de aplicarlo: cargarlo con nutrientes y microorganismos mediante compost, té de compost o sistemas de compostaje con estiércol.
Ambos se producen calentando biomasa con poco o nada de oxígeno, pero se diferencian en su propósito y en sus controles de proceso. El carbón vegetal se produce para ser quemado como combustible. El biochar se produce para ser aplicado al suelo o usado como material, bajo parámetros controlados de temperatura y con análisis de calidad que certifican su estabilidad y la ausencia de contaminantes.
El biochar de Nina Energy está certificado bajo el European Biochar Certificate (EBC), que establece límites de calidad y requisitos de trazabilidad del material de origen.
De residuos forestales de plantaciones certificadas FSC, provistos por Aglomerados Cotopaxi. Esto significa que el material de origen es trazable hasta su procedencia y proviene de silvicultura gestionada, no de biomasa de origen desconocido ni de deforestación.
La trazabilidad del material de origen es uno de los requisitos centrales que evalúan los compradores y registros internacionales de carbono.
Una reducción evita que se emita CO₂ que de otro modo se habría emitido —por ejemplo, sustituir un combustible fósil por uno renovable. Una remoción retira CO₂ que ya está en la atmósfera y lo almacena de forma duradera.
Ambas son necesarias, pero no son intercambiables. Los marcos de descarbonización corporativa reconocen cada vez con más claridad que las emisiones residuales requieren remociones, no solo reducciones. El biochar pertenece a la categoría de remoción.
Nina Energy desarrolla su proyecto de remoción de carbono bajo la metodología Isometric BiCRS v1.2. Este estándar exige un análisis de ciclo de vida completo —contabilizando las emisiones del propio proceso de producción— y ajusta las remociones según la durabilidad estimada del carbono almacenado.
El biochar producido está además certificado bajo el European Biochar Certificate (EBC).
Durante la pirólisis, el carbono de la biomasa se reorganiza en estructuras aromáticas mucho más resistentes a la descomposición biológica que la materia orgánica original. Si esa biomasa se dejara descomponer o se quemara, su carbono volvería a la atmósfera en meses o años; convertida en biochar y aplicada al suelo, permanece estable durante períodos considerablemente más largos.
Las metodologías de certificación miden esta estabilidad mediante indicadores como la relación entre hidrógeno y carbono orgánico, y aplican ajustes de durabilidad al calcular las remociones acreditables.
Es un equipo que produce aire caliente o vapor quemando biomasa sólida —residuos de madera, cascarillas u otros subproductos agroindustriales— en lugar de diésel o GLP. Se utiliza en procesos como el secado de granos, calderos, hornos y calefacción industrial.
Nina Energy diseña y fabrica estos equipos en Ecuador, adaptados al tipo de biomasa disponible en cada operación.
El ahorro depende del tipo de operación, las horas de uso y el precio local de los combustibles. Según el estudio técnico publicado sobre seis quemadores instalados en cinco cooperativas de la Amazonía ecuatoriana (Heredia, 2022), el ahorro operativo documentado fue de entre 5,5 y 9,6 USD por hora de secado frente al diésel, con un total acumulado de 17.306 galones de diésel evitados.
Cada caso requiere una evaluación técnica previa: el tipo de biomasa disponible, su humedad y el consumo actual determinan el resultado.
Los reactores de pirólisis y los generadores térmicos de Nina Energy están diseñados para procesar distintos tipos de biomasa residual: residuos forestales y de aserradero, cascarillas, cuescos y otros subproductos agroindustriales.
Cada biomasa tiene características distintas —humedad, densidad, contenido de cenizas, comportamiento en combustión— que determinan cómo debe configurarse el equipo y qué resultados se obtienen. Por eso toda biomasa propuesta por un cliente se somete a evaluación técnica previa antes de definir el diseño del sistema.
En su propia planta de Cotopaxi, Nina Energy procesa residuos forestales de plantaciones certificadas FSC, ya que los proyectos de remoción de carbono exigen trazabilidad completa del material de origen.
Ambos, además de otros servicios. Nina Energy opera en cuatro líneas: créditos de remoción de carbono, biochar certificado para uso agrícola, sistemas de energía térmica a biomasa, y transferencia de tecnología de pirólisis.
Cada línea se cotiza según los requerimientos del proyecto. No publicamos precios de lista: todas las consultas se atienden mediante formulario de cotización.








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